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Proteger Nuestra Capacidad de Asombro en un Mundo Acelerado

Una perspectiva terapéutica sobre cómo reducir el ritmo lo suficiente para apreciar lo que ya está a nuestro alrededor


Una vida ocupada puede hacer que pasemos por alto los pequeños momentos de belleza que ocurren a nuestro alrededor. Descubre cómo cultivar el asombro, la curiosidad y la capacidad de apreciar lo cotidiano puede ayudarte a estar más presente y enriquecer tu vida diaria.

¿Cuándo Dejamos de Notar?


Los niños tienen una increíble capacidad para notar cosas que los adultos muchas veces pasamos por alto. Se fijan en una mariposa posada sobre una flor, una nube con una forma curiosa, una pequeña lagartija en la acera, la luna visible durante el día o un arcoíris que comienza a aparecer después de una tormenta. No solo se dan cuenta de estas cosas, sino que muchas veces se detienen y llaman a alguien más para que también las vea.

Como adultos, podemos pasar junto a exactamente las mismas cosas mientras pensamos en un correo electrónico que necesitamos responder, qué vamos a preparar para la cena, dónde tenemos que estar después o algo que ocurrió más temprano ese día. La belleza sigue estando allí; simplemente hemos dejado de prestarle tanta atención. A medida que nuestras vidas se vuelven más ocupadas, nuestra atención se dirige naturalmente hacia las tareas, las responsabilidades, los problemas y todo lo que tiene que suceder después.

No hay nada malo en ser productivos o estar enfocados. El problema aparece cuando nos volvemos tan eficientes en avanzar por nuestros días que dejamos de experimentarlos realmente.


El Asombro No Es Solo para los Niños


El asombro es esa experiencia que ocurre cuando algo capta nuestra atención y nos hace detenernos. Puede surgir ante algo extraordinario, pero muchas veces aparece en experiencias sorprendentemente sencillas. Mirar las estrellas, observar el océano, escuchar una hermosa pieza musical, notar que las flores comienzan a florecer, observar un animal en la naturaleza o ver cómo el cielo cambia de color durante el atardecer pueden convertirse en momentos de asombro.


Estas experiencias pueden interrumpir brevemente el diálogo interno constante que muchos llevamos durante el día. En lugar de pensar en lo que ocurrió ayer o prepararnos mentalmente para mañana, nuestra atención se concentra en lo que está sucediendo en este momento. No estamos resolviendo un problema ni completando una tarea. Simplemente estamos viviendo una experiencia.

Esa es parte de la razón por la que el asombro puede ser tan valioso para nuestro bienestar emocional. Nos ofrece otro camino para regresar al momento presente.


Quizás No Necesitamos Más Belleza, Sino Notarla Más


A veces asumimos que nuestra vida tiene que volverse más emocionante para poder disfrutarla más. Imaginamos que necesitamos unas vacaciones, un destino hermoso, una experiencia nueva o algo extraordinario que rompa nuestra rutina. Esas experiencias pueden ser maravillosas y, como hemos hablado en semanas anteriores, tener cosas que esperar con ilusión puede ser una fuente importante de alegría.

Pero si buscamos la belleza únicamente en lugares o experiencias extraordinarias, podemos perder una enorme cantidad de ella en nuestra vida cotidiana. Quizás ya existe algo hermoso afuera de tu ventana. Tal vez hay música que amas pero que hace meses no escuchas realmente. Puede haber un árbol por el que pasas todas las mañanas y que está cambiando con la estación, o alguien en tu hogar cuya risa has escuchado miles de veces pero que rara vez te detienes a apreciar.

A veces, Vivir Bien con Intención no significa agregar algo nuevo a nuestra vida. A veces significa prestar más atención a lo que ya está aquí.


Deja Que Tus Sentidos Te Traigan de Regreso al Presente


Nuestros sentidos ofrecen una de las maneras más sencillas de volver a conectar con el asombro porque nos anclan en la experiencia que realmente estamos viviendo. Cuando estés afuera, en lugar de tomar inmediatamente tu teléfono, observa la temperatura del aire sobre tu piel. Escucha los pájaros, el viento, el agua o los sonidos a la distancia. Presta atención a los colores que te rodean o al olor de la lluvia, las flores, el mar, el césped o cualquier otro aroma presente.


La misma práctica puede ocurrir dentro de casa. Puedes notar el aroma del café preparándose por la mañana, el calor de la luz del sol entrando por una ventana, el sonido de una canción favorita, la suavidad del pelaje de tu mascota o el sabor de algo que realmente disfrutas. Estas experiencias ocurren constantemente, pero cuando nuestra mente está ocupada en otra parte, podemos atravesarlas sin registrarlas realmente.

No necesitas convertir cada experiencia en un ejercicio de mindfulness. Simplemente necesitas, de vez en cuando, darte cuenta de que la estás viviendo.


La Naturaleza Hace Que el Asombro Sea Más Fácil de Encontrar


La naturaleza tiene una manera especial de recordarnos que el mundo es mucho más grande que aquello que ocupa nuestra mente en un momento determinado. Observar las olas llegar a la orilla, mirar las estrellas, caminar entre árboles, escuchar a los pájaros, cuidar plantas o ver las nubes desplazarse por el cielo puede crear naturalmente una pausa en todo el ruido mental que llevamos con nosotros durante el día.

Tampoco necesitas viajar a un lugar espectacular para experimentar esto. El asombro puede aparecer en tu propio patio, durante una caminata por tu vecindario, en un parque cercano o simplemente al sentarte afuera durante diez minutos después de cenar. Incluso notar un pequeño cambio en el clima o descubrir una nueva flor puede devolver nuestra atención al presente.

A veces salir al aire libre no tiene que tratarse de hacer ejercicio, contar pasos o lograr algo. A veces el propósito puede ser simplemente mirar a nuestro alrededor.


Protege Tu Capacidad de Impresionarte


Hay algo valioso en permitirnos seguir impresionándonos con la vida. Como adultos, podemos acostumbrarnos a cosas que alguna vez nos habrían fascinado. Podemos comenzar a ignorar ciertas experiencias porque ya las hemos visto antes o porque parecen demasiado comunes para merecer nuestra atención.

Pero no tenemos que volvernos demasiado adultos para emocionarnos con un hermoso atardecer, un arcoíris inesperado, una canción que nos conmueve, unos delfines apareciendo en el agua, las luciérnagas durante la noche, descubrir un lugar nuevo o reírnos de algo completamente absurdo. Mantener nuestra capacidad de maravillarnos no es infantil ni ingenuo. Es una forma de seguir conectados con nuestra propia capacidad para experimentar alegría.

Date permiso para decir: “Wow, mira eso.” Y, mejor aún, llama a alguien que amas para que también lo vea.


Mira el Mundo Desde la Perspectiva de un Niño


Si pasas tiempo con niños, presta atención a las cosas que captan su interés. Los niños pueden ser excelentes guías hacia el asombro porque todavía no han aprendido a considerar las cosas cotidianas como algo que no merece atención. Un insecto, una piedra extraña, una ardilla afuera de la ventana o una pregunta sobre por qué la luna parece seguir al carro pueden convertirse en algo completamente fascinante.

Como adultos, nuestro instinto muchas veces es apurarlos porque tenemos algún lugar al que llegar. A veces eso es necesario. Pero en otras ocasiones podemos elegir detenernos con ellos. Podemos mirar el insecto, examinar la piedra, observar la ardilla o pasar unos minutos contemplando la luna.

No siempre tenemos que enseñarles a los niños cómo estar presentes. A veces ellos pueden recordarnos cómo hacerlo.


Para Padres y Familias


Una de las cosas más significativas que podemos hacer como padres es proteger la curiosidad natural de nuestros hijos y, al mismo tiempo, permitir que esa curiosidad vuelva a despertar la nuestra. Podemos salir a caminar sin convertir el destino en lo más importante, detenernos a observar algo interesante, mirar juntos un atardecer, buscar formas en las nubes, cultivar algo, explorar un lugar nuevo o simplemente permitirles suficiente tiempo sin estructura para descubrir aquello que llama su atención.


Estas experiencias hacen mucho más que crear recuerdos. Les enseñan a los niños que el mundo es interesante y que vale la pena prestarle atención. También ofrecen a las familias oportunidades para conectarse a través de experiencias compartidas que no requieren pantallas, planes elaborados ni actividades costosas.

Esta idea está profundamente conectada con mi próxima serie de libros infantiles Chloe la Perrita de Terapia, donde las experiencias cotidianas, los animales, la naturaleza, la curiosidad y la conciencia emocional ayudan a los niños a comprenderse mejor y a relacionarse de una manera más plena con el mundo que los rodea.


Para Colegas Clínicos


El trabajo clínico requiere que pasemos una cantidad significativa de tiempo enfocados en el dolor, el estrés, los conflictos, el trauma y la complejidad de la experiencia humana. Ese trabajo es significativo, pero dedicar gran parte de nuestra vida profesional a prestar atención a las dificultades también puede influir en aquello hacia donde dirigimos nuestra propia atención.

Mantener nuestra capacidad de sentir curiosidad, apreciar la belleza, disfrutar del humor y experimentar asombro puede ayudarnos a crear equilibrio emocional. Un clínico que pasa el día siendo testigo de experiencias humanas difíciles también necesita oportunidades para observar aquello que es hermoso, interesante, divertido, tranquilo y esperanzador en su propia vida.

A través de mis próximos servicios de consulta para clínicos, espero apoyar a otros profesionales no solo en el desarrollo de prácticas sostenibles y el manejo de casos complejos, sino también en proteger aquellas partes de sí mismos que existen más allá de su rol profesional.


El Reto de Vivir Bien de Esta Semana


Elige un momento cotidiano cada día de esta semana y préstale verdadera atención. Puede ser el cielo mientras regresas a casa, el primer sorbo de tu café por la mañana, el sonido de la risa de tu hijo, tu perro recibiéndote al llegar, una canción favorita, una flor que acaba de abrirse o la sensación del aire al final de la tarde.

No necesitas tomarle una foto ni publicarlo. No tienes que convertirlo en algo productivo ni intentar conservarlo para después. El reto consiste simplemente en permitirte vivir plenamente ese momento mientras está ocurriendo.


Una Reflexión


Pregúntate: ¿A qué me he acostumbrado tanto que ya casi no lo noto? Luego considera qué podría suceder si te acercaras a algo familiar como si lo estuvieras experimentando por primera vez.

Tal vez sea una persona que amas, tu vecindario, tu rutina de la mañana, una vista que observas todos los días o incluso tu propio hogar. A veces aquello que consideramos ordinario solo se siente ordinario porque hemos dejado de prestarle verdadera atención.


Cierre


Siempre habrá razones para apresurarnos. Siempre habrá otra tarea, otra notificación, otro lugar al que llegar y otro problema que requiera nuestra atención. Pero, al mismo tiempo que todo eso sucede, la vida también está sucediendo. El sol se está poniendo, alguien que amas se está riendo, las estaciones están cambiando, la música está sonando, las flores están creciendo y las personas que te rodean también están creciendo y cambiando.

Algunos de los momentos cotidianos que están ocurriendo hoy algún día se convertirán en recuerdos. No necesitamos capturarlos todos, documentarlos ni encontrar una manera de hacer que duren para siempre. Simplemente necesitamos estar presentes para algunos de ellos mientras todavía están aquí.

Quizás Vivir Bien con Intención no consiste únicamente en crear una vida mejor. A veces consiste en disminuir el ritmo lo suficiente para reconocer cuánta vida ya está sucediendo a nuestro alrededor.


Cristina Mantilla, LMHC


 
 
 

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