Construyendo una Vida Llena de Intereses
- Cristina Mantilla

- hace 2 días
- 6 min de lectura
Una perspectiva terapéutica sobre la curiosidad, los pasatiempos y cómo encontrar más fuentes de alegría

Los pasatiempos y los intereses son mucho más que formas de pasar el tiempo. Descubre cómo desarrollar intereses puede apoyar la salud mental, fortalecer una identidad más allá de las responsabilidades y aportar más alegría, curiosidad y significado a la vida cotidiana.
Cuando la Vida se Convierte Principalmente en Responsabilidades
Como adultos, es fácil que nuestra vida comience a girar alrededor de todo lo que tenemos que hacer. Trabajamos, criamos a nuestros hijos, manejamos citas y compromisos, pagamos cuentas, cuidamos nuestros hogares y atendemos a las personas que dependen de nosotros. Estos roles pueden ser importantes y significativos, pero con el tiempo también pueden ocupar tanto espacio en nuestra vida que comenzamos a perder el contacto con otras partes de nosotros mismos.
Eventualmente, alguien puede preguntarnos: “¿Qué te gusta hacer?” y, sorprendentemente, puede resultar difícil encontrar una respuesta. No porque haya algo malo, sino porque en algún momento del camino muchos adultos dejan de hacer espacio para sus propios intereses.
Poco a poco, nuestra identidad puede comenzar a definirse por nuestras responsabilidades: empleado, padre o madre, pareja, cuidador, profesional. Todos estos son aspectos importantes de quienes somos, pero no representan la totalidad de nuestra identidad.
Nuestros Intereses Nos Dan Algo Que Nos Pertenece
Tener intereses fuera de nuestras responsabilidades nos brinda un espacio para experimentar curiosidad, disfrute y crecimiento personal. Nos ofrece algo en qué pensar y algo que esperar que no esté relacionado con lo que otra persona necesita de nosotros.
Un pasatiempo no tiene que convertirse en un negocio adicional. No tiene que generar dinero, producir un logro o impresionar a nadie. Puede ser simplemente algo que te haga pensar: “Esto me gusta.”
Eso, por sí solo, tiene valor.
Nuestros intereses nos recuerdan que seguimos aprendiendo, explorando, creciendo y descubriendo nuevas partes de nosotros mismos.
No Tienes Que Ser Bueno en Algo Para Disfrutarlo
Una de las maneras más rápidas en que los adultos abandonamos la idea de tener un pasatiempo es convenciéndonos de que no somos lo suficientemente buenos. Nos decimos:
“No sé pintar”, “Soy terrible bailando”, “No sé nada de jardinería” o “No soy una persona atlética”.
Pero disfrutar de algo y tener habilidad para hacerlo son dos cosas diferentes.
Puedes disfrutar de la fotografía sin convertirte en fotógrafo profesional. Puedes tocar el piano sin presentarte jamás frente a otras personas. Puedes disfrutar de la jardinería sin tener un jardín perfecto. Puedes pintar algo que nadie más llegue a ver. Puedes tomar una clase de baile y equivocarte de paso de vez en cuando.
Tienes permiso para ser principiante. Y, aún más importante, tienes permiso para disfrutar de algo aunque nunca llegues a ser particularmente bueno haciéndolo.
No todo lo que hacemos tiene que convertirse en un logro.
Deja Que la Curiosidad Sea Razón Suficiente Para Comenzar
A veces las personas sienten la presión de descubrir “su gran pasión”. Creo que existe una manera mucho más amable de acercarnos a este tema.
En lugar de preguntarte: “¿Qué me apasiona?”, intenta preguntarte: “¿Qué me causa curiosidad?”
Tal vez siempre te ha interesado la fotografía, la jardinería, la observación de aves, la cocina, la cerámica, el senderismo, el kayak, la pintura, aprender otro idioma, tocar un instrumento, trabajar con madera, hacer voluntariado, conocer la historia local o viajar a un lugar nuevo.
No tienes que comprometerte para siempre. Toma una clase. Mira un video para principiantes. Lee un libro. Visita un lugar nuevo. Inténtalo una vez.
Si te encanta, continúa. Si no, prueba otra cosa.
La curiosidad nos da permiso para explorar sin exigirnos saber exactamente hacia dónde nos llevará esa exploración.
Los Intereses Pueden Ayudarnos Durante las Etapas Difíciles
Una de las razones por las que los pasatiempos y los intereses pueden ser tan valiosos para nuestra salud mental es que ofrecen a nuestra mente y a nuestra identidad otro lugar donde dirigir la atención cuando un área de nuestra vida se vuelve difícil.
Esto no significa utilizar las actividades para evitar nuestros problemas. Podemos reconocer algo doloroso y, al mismo tiempo, entender que ese problema no tiene que ocupar cada parte de nuestra vida.
Puedes estar atravesando algo difícil y aun así disfrutar cuidando tu jardín. Puedes tener una semana estresante y reír durante una clase de baile. Puedes atravesar un duelo y aun así encontrar unos minutos de tranquilidad mientras pintas, caminas al aire libre o escuchas música.
La alegría y la dificultad pueden existir al mismo tiempo.
A veces creemos erróneamente que tenemos que esperar hasta que todo esté bien para permitirnos volver a disfrutar de la vida. Pero la vida rara vez funciona de esa manera. Permitirnos momentos de interés y placer durante las etapas difíciles puede recordarnos que nuestra dificultad actual forma parte de nuestra vida, pero no representa la totalidad de ella.
Crea Más de Una Fuente de Alegría
A veces, sin darnos cuenta, colocamos demasiada responsabilidad por nuestra felicidad en una sola área de nuestra vida. Puede ser nuestra relación de pareja, nuestra carrera, nuestros hijos o nuestra vida social. Cuando esa única área atraviesa dificultades, de repente puede parecer que todo está mal.
Desarrollar diferentes fuentes de significado y disfrute puede ayudarnos a crear un mayor equilibrio emocional. Las relaciones pueden ser una fuente de alegría, mientras que la naturaleza, la creatividad, el aprendizaje, el movimiento, la espiritualidad, la música, la comunidad, los viajes y los pasatiempos pueden ofrecernos otras.
El objetivo no es mantenernos constantemente ocupados o entretenidos. Se trata de construir una vida con diferentes espacios donde puedan crecer la conexión, el significado, la curiosidad y el disfrute.
Vuelve a Conectar con Aquello Que Antes Disfrutabas
Si ya no estás seguro de cuáles son tus intereses, a veces el mejor lugar para buscar es en tu propio pasado.
Pregúntate: “¿Qué disfrutaba antes de que mi vida se volviera tan ocupada?”
Tal vez antes dibujabas, bailabas, leías, montabas bicicleta, construías cosas, cantabas, coleccionabas algo, practicabas algún deporte o pasabas horas al aire libre. Quizás había algo que realmente disfrutabas y que poco a poco desapareció a medida que aumentaron tus responsabilidades.
A veces no necesitamos descubrir una versión completamente nueva de nosotros mismos. Simplemente necesitamos volver a conectar con una parte de nosotros que no ha recibido suficiente atención últimamente.
Para Padres y Familias
Los niños son naturalmente curiosos. Dibujan, construyen, exploran, coleccionan, imaginan, experimentan y hacen un sinfín de preguntas. Muchas veces prueban cosas nuevas sin preguntarse primero si serán buenos haciéndolas.
Como adultos, podemos proteger esa curiosidad fomentando la exploración en lugar de enfocarnos únicamente en los logros. También es muy valioso que los niños vean que los adultos en sus vidas tienen sus propios intereses. Cuando nos ven leyendo, creando, aprendiendo, cuidando un jardín, haciendo ejercicio, practicando un instrumento o intentando algo nuevo, aprenden que la curiosidad y el crecimiento personal no terminan con la infancia.
Estos temas de curiosidad, creatividad, bienestar emocional y descubrimiento de aquello que nos trae alegría también están presentes en mi próxima serie de libros infantiles Chloe la Perrita de Terapia.
Para Colegas Clínicos
Para los clínicos puede ser particularmente fácil identificarnos profundamente con nuestro rol profesional. Pasamos años estudiando, capacitándonos, desarrollando nuestras prácticas, pensando en nuestros casos, completando documentación y cuidando de los demás.
Pero los terapeutas también necesitamos identidades fuera del consultorio.
Tener intereses que no tengan absolutamente nada que ver con la salud mental puede ofrecernos restauración emocional y ayudarnos a protegernos del agotamiento profesional. Una carrera clínica sostenible debe dejar suficiente espacio para que el clínico continúe siendo una persona completa.
A través de mis próximos servicios de consulta para clínicos, espero apoyar a otros profesionales no solamente con casos complejos y el desarrollo de sus prácticas, sino también en la creación de carreras sostenibles que dejen espacio para una vida significativa fuera del trabajo.
El Reto de Vivir Bien de Esta Semana
Elige algo que despierte tu curiosidad esta semana. No tiene que ser algo que planees dominar ni algo con lo que tengas que comprometerte a largo plazo. Simplemente elige algo que te gustaría explorar y regálate por lo menos 30 minutos para seguir esa curiosidad.
Mira un video para principiantes, busca un libro, prueba una receta, sal con tu cámara, visita un lugar nuevo, inscríbete en una clase o regresa a algo que antes disfrutabas.
Deja que la curiosidad sea razón suficiente para comenzar.
Una Reflexión
Pregúntate:
¿Con qué intereses he perdido contacto a medida que mi vida se ha vuelto más ocupada?
Luego considera:
¿Qué es algo que siempre he querido probar, pero que no me he dado el tiempo o el permiso para explorar?
No necesariamente necesitas reinventarte.
Quizás simplemente necesitas hacer espacio para más partes de ti.
Cierre
Una vida plena no se construye únicamente alrededor de nuestras responsabilidades. También necesita curiosidad, creatividad, aprendizaje, conexión y alegría.
Todos necesitamos partes de nuestra vida que nos motiven a seguir explorando, no porque nos hagan más exitosos o productivos, sino porque nos recuerdan que la vida todavía puede interesarnos, sorprendernos y llenarnos de alegría.
Nunca eres demasiado mayor para desarrollar un nuevo interés. Nunca has terminado de descubrir aquello que te trae alegría.
Y a veces, Vivir Bien con Intención comienza cuando te das permiso para hacerte una pregunta muy sencilla:
“¿Qué me parece divertido o interesante?”
Y luego te das la oportunidad de descubrirlo.
Cristina Mantilla, LMHC



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